Una receta muy sencilla para los amantes de la pasta y la verdura. ¡Ánimo cocinillas! Esperamos vuestras recetas! 😉







30 min


4 pax

Fácil
Primero de todo, pelamos los dientes de ajo morado y los picamos.
Seguimos con los espárragos verdes picándolos en rodajas finas, pero no demasiado.
Picamos también el tomate sin pepitas en dados más o menos del mismo tamaño y reservamos.
En un plato, cortamos finamente con una puntilla sólo la parte exterior del brócoli. Caerán pequeñas bolitas de brócoli, como si fueran cuscús. Las reservamos.
Colocamos un cazo con agua y un poco de sal a hervir. Cuando haya roto a hervir, colocamos dentro la pasta y la removemos ligeramente para que no se pegue. Dependiendo del tipo de pasta, la tendremos cociendo entre 3 o 5 minutos.
Cuando tengamos la pasta lista, la retiramos y escurrimos en un colador eliminando toda el agua.
En una sauté (o sartén especial para saltear), añadimos un chorrito de aceite de oliva extra y cuando esté templado, añadimos los ajos picados y los espárragos verdes.
Los salteamos y añadimos el tomate picado caliente. Dejamos un par de minutos y añadimos las setas deshidratas y dejamos que se hidraten unos segundos dentro de la mezcla, sazonamos y vertemos en ella la pasta bien escurrida.
Salteamos todo para que coja el sabor de la mezcla y retiramos del fuego.
TERMINADO DEL PLATO:
En un plato al gusto, colocamos la pasta bien recogida en el centro dándole volumen y altura y procurando que caiga bien de la picada. Por último y antes de servir, añadiremos el cuscús de brócoli y serviremos caliente el plato.

– Al estar la pasta caliente y ser el brócoli tan pequeño, solo con el calor de la propia pasta se va a terminar de hacer, quedando con todo el sabor del brócoli y con una textura muy agradable.
– El hecho de que las setas estén deshidratadas, nos permitirá disfrutar de ellas durante todo el año ya que se conservan perfectamente y no se estropean. Las podemos utilizar a modo de sal o de condimento.
– Si utilizamos pasta fresca, el plato será muchísimo mejor que si utilizamos pasta seca.
– Si queremos darle más sabor y cremosidad al plato, justo cuando hemos terminado de saltear la pasta, fuera del fuego, añadimos una yema de huevo de corral y removemos bien junto a la pasta.
– Una buena pasta fresca, tan solo con un buen refrito de ajo picado, unas hojas de salvia o de albahaca fresca y un chorrito de aceite extra virgen, es pura delicia.
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